Caballos salvajesEs preciso ser disciplinados. Tenemos que hacer el esfuerzo de tener una línea de conducta y no apartarnos de ellas. Esta es la actitud más conveniente a cualquier edad, con cualquier sexo, en cualquier circunstancia.

La pregunta es: ¿disciplinados con qué mandato, reglamentos, leyes, criterios?

Responder esta pregunta es esencial. Tanto como cuando se va por un camino y aparece una bifurcación. Un ramal va para un destino y el otro ramal va para otro lugar totalmente distinto. ¿Cuál elegimos? Las consecuencias son diametralmente diferentes.

La mayoría de las personas somos disciplinados, en lo que variamos es en cuál es el código al que adherimos.

Simplificando mucho podría decirse que existen dos conjuntos de normas bien definidos: Uno es el compuesto por los criterios sociales de nuestra cultura y el otro es el compuesto por lo que nos indica nuestro deseo.

La cultura se orienta básicamente por modas mientras que la naturaleza (expresada por nuestro deseo) depende de nuestra respuesta adaptativa a las condiciones del entorno detectadas por sensores desarrollados en nuestra especie a lo largo de millones de años.

El 98% de las personas está condicionado para ser disciplinada con los mandatos de la moda, de los usos y costumbres, del «qué dirán», por los mandatos sociales. Esto está bien porque necesitamos ser aceptados, amados y nos ganamos la aprobación siendo obedientes (disciplinados).

Este artículo pretende dejar la sugerencia de que nuestra jefa principal es la naturaleza. Ella se expresa a través de nuestro instinto de conservación y de nuestro deseo. Por lo tanto, una buena idea sería: No pelearse con quienes nos rodean —para que siempre nos amen— pero ser muy disciplinados con lo que nos indica el instinto de conservación, el deseo, el cuerpo.

Si, le confirmo: es inevitable ser algo hipócrita.

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