bill gatesImagínense que Bill Gates le entrega a usted una extensión de su tarjeta de crédito ordenándole que debe recorrer toda América Latina en bote. Sólo en bote. Usted deberá evaluar que, por más dinero que usted tenga, nunca podrá acceder a lugares donde sólo se puede llegar caminando o en helicóptero.

 

Algo parecido sucede con la psiquis: Si usted está restringido a entenderla sólo con el razonamiento, habrá cosas que no podrá entender jamás por más voluntad que tenga, así como no podrá llegar a la cima del Aconcagua en bote, por más dinero que gaste.

 

Una de las restricciones más infames es la búsqueda de coherencia. La psiquis NO ES COHERENTE. Es completamente normal que usted ame y odie a la misma persona y que eso no sea patológico. Ni siquiera es preocupante. Hoy se puede ser capitalista rabioso y mañana volverse comunista a ultranza. ¿Por qué no?

 

A partir de que usted admite que no debe esperar coherencia de la psiquis, las cosas empiezan a simplificarse. Es como si Bill Gates le dijera: «Bueno, está bien, puede usar bote y trineo». Ahora la cosa está mejor, se podrán conocer territorios que en bote habrían sido imposibles. De todos modos no se podrán conocer ciudades, ni campos alejados de un curso de agua o nieve.

 

El razonamiento es un vehículo muy limitado para entender la psiquis y además, para peor, es una funcionalidad que tiene un prestigio enorme. Muchas personas están seguras de que todo argumento que no sea razonable carece de credibilidad. Y así estamos: conocemos más del cosmos que de nuestra mente.

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