El pensador

Los que dedicamos mucho tiempo y amor al psicoanálisis terminamos pensando, con una cierta lógica, que no es exactamente la matemática pero que se le parece bastante. En realidad Lacan hizo exitosos esfuerzos por tratar de enriquecer el psicoanálisis con la matemática.

La psiquis piensa metafóricamente. Lo que razona de una cierta manera luego puede trasladarlo a otro ámbito totalmente distinto pero sin cambiar la estructura básica del pensamiento.

Lo diré de otra forma para que se entienda mejor.

Un respetable señor empieza a tener disfunción eréctil y muy probablemente suponga que la esposa ya no lo estimula. La hipótesis de que puede ser él quien padezca algún problema orgánico o psíquico la dejará para el final. Algunos señores jamás podrían aceptarla.

Es cierto que la rutina disminuye la libido. Es cierto que una mujer puede tener un fuerte desinterés erótico. Es cierto que una mujer puede convertirse en frígida y todas estas situaciones dificultarán sin duda las erecciones de su partenaire, pero el caso que quiero poner como ejemplo es precisamente cuando ninguna de estas causas existe objetivamente y al respetable señor se le mete en la cabeza que él no tiene ningún problema sino que es exclusiva responsabilidad de la esposa.

Ahora describo cómo este fenómeno del plano sexual puede trasladarse a otro plano.

Un señor empieza a padecer disminución auditiva y la señora se lo hace notar primero y lo regaña después. El señor dirá que es ella la que habla cada vez más bajito y que no tiene en cuenta los ruidos ambientales cuando enmascaran su voz y se vuelve imposible escucharla.

Es cierto que una mujer puede disminuir su caudal de voz. Es cierto que una mujer puede no darse cuenta que cuando pasa un avión por sobre el techo de la casa tiene que hablar más fuerte o callarse porque nadie la oiría. Es cierto que a una mujer le puede cambiar la anatomía del aparato fonador y dejar de pronunciar tan bien como antes cada palabra, pero el caso que quiero poner como ejemplo es precisamente cuando ninguna de estas causas existe objetivamente y al respetable señor se le mete en la cabeza que él no tiene ningún problema sino que es exclusiva responsabilidad de la esposa.

Claro que lo que digo para un hombre también vale para una mujer. Ambos géneros utilizamos por igual la negación de ciertas ideas molestas.

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