Para poder elegir es imprescindible des-elegir y esto es lo difícil.

Vivo en Montevideo, capital de Uruguay. Es chiquita comparada con otras capitales, pero para nosotros es la ciudad de mayor tamaño.

Una señora conocida decidió comprar un nuevo monitor para su computadora y luego de recorrer los bien provistos comercios de ese ramo, decidió postergar la compra para cuando tuviera que visitar una (aún más) pequeña ciudad del interior.

¿Motivo? En esta ciudad encontró sólo dos modelos de monitor para su PC y no le dio trabajo alguno rechazar el que menos le gustaba. La elección le resultó sencillísima, no se vio abrumada por la necesidad de tener que rechazar todos los que debía rechazar consultando los comercios de Montevideo.

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