Romulo y RemoEstoy absolutamente indignada y alguien me va a tener que explicar que es lo que está pasando conmigo.

Tengo una amiga que ya está en segundo de facultad de psicología que me contó lo que había leído en un autor francés muy revolucionario.

Este filósofo parece que denunciaba al cristianismo porque en el momento de persignarse, se decía «En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amén» sin hacer la más mínima mención a María.

Vengo repitiendo esas palabras desde que tengo uso de razón sin darme cuenta que me estoy excluyendo de la raza humana como una verdadera tonta.

¿Qué es lo que pasa con nosotras? Parece que formamos parte de una confabulación en contra nuestra que no puedo dar cabida en mi cerebro.

¿Cómo puede ser que la mitad de la población mundial sea ignorada de esta forma? ¿Realmente nos merecemos esta exclusión? ¿Estamos íntimamente de acuerdo con que nos discriminen?

Dentro de lo poco que sé, no me siento representada por ningún movimiento feminista porque me parece que son unas bobas que lo único que pretenden es conquistar las obligaciones de los hombres a cambios de uno o dos derechos que para nosotras simbolizan la igualación: el derecho al voto —que ya se consiguió— y una mayor semejanza en las remuneraciones cuando las tareas sean iguales a la de los hombres —que está por conseguirse—.

Si los que dicen representar a Dios nos excluyen de una forma tan manifiesta y hasta nosotras lo andamos repitiendo cuando nos persignamos, ¿cómo hago para no deprimirme? ¿qué valores tomarán de mí los hijos que tenga y que inevitablemente estarán criándose con un no-ser-humano?

picarosCuenta San Lucas en su evangelio lo que después dio en llamarse “La parábola del hijo pródigo” que yo llamaría más bien “La parábola del hijo arrepentido” y así se entendería mejor.

Esta narración se la contó Jesús a sus discípulos cuando estos le preguntaban en tono recriminatorio por qué trataba igual a “justos y a pecadores”.

Dicha parábola cuenta que el hijo menor de un hacendado le pidió al padre que le diera el dinero que le correspondía como hijo y con ese dinero se fue a pasarla bien. Cuando le sobrevino la ruina económica, volvió arrepentido y el padre hizo un festejo que puso celoso al hijo mayor que siempre lo había acompañado y que no había dilapidado el dinero como había hecho este hermanito licencioso.

Jesús pretendía transmitir la gran capacidad de perdón que tiene Dios para con los arrepentidos pero hoy, en el siglo XXI, la estructura de este relato sigue funcionando aunque de forma algo diversa que paso a explicar:

Cuando alguien tiene una mala conducta y demuestra realizar un cambio favorable a partir del pedido de una persona poderosa (padre, madre, jefe, patrón), este personaje poderoso suele ponerse tan contento que olvida la persistente buena conducta de quienes nunca tuvieron que ser encarrilados.

Esto suele conceptualizarse como «selección adversa» porque un gesto fortuito termina beneficiando injustamente a alguien en desmedro de quienes siempre se merecieron la más alta consideración y estima. En otras palabras: A veces gana más un ex-malo que un bueno full time.

Es bueno conocer este rasgo tan humano para que cuando suceda en perjuicio nuestro, podamos tener las ideas claras como para gestionar eficazmente el resarcimiento que pudiera correspondernos.

felicidad

¿Por qué decimos «la esperanza es lo último que se pierde»?

En apariencia es un lema estimulante, para dar ánimo. Está bien, puede ser que lo sea, pero hay algo más.

Si nos apegamos a la realidad por todos comprobada, lo último que se pierde es la vida, pero si logramos ponernos de acuerdo en que lo último que se pierde es otra cosa diferente a la vida, podemos alentar la creencia de que la vida no se perderá. De ahí a concebir la inmortalidad estamos a un paso.

Si usted cree en alguna parte de su cerebro que es inmortal, vivirá postergándolo todo, como si hacerlo ahora y dentro de un año fuera lo mismo.

Tener presente que la vida tiene un final sirve para no postergar, especialmente los placeres. Sirve también para no hacer ahorros que luego no tendrá tiempo ni ganas de disfrutar. Es útil para poder pedirle con firmeza persuasiva a quienes tienen que hacer cosas por usted que objetivamente no es lo mismo ahora que dentro de una semana. Es útil conocer la existencia de un final irreversible para disfrutar con mayor intensidad cada cosa de lo que ahora sucede.

Entre sostener la absurda idea de que justo a nosotros nos tocó en suerte la inmortalidad y reconocer —con una molestia inicial que después se va yendo de a poco— de que esta vida tiene un tope, es preferible esta última opción para disfrutar cada minuto como si fuera el último.

 

Caballos salvajesEs preciso ser disciplinados. Tenemos que hacer el esfuerzo de tener una línea de conducta y no apartarnos de ellas. Esta es la actitud más conveniente a cualquier edad, con cualquier sexo, en cualquier circunstancia.

La pregunta es: ¿disciplinados con qué mandato, reglamentos, leyes, criterios?

Responder esta pregunta es esencial. Tanto como cuando se va por un camino y aparece una bifurcación. Un ramal va para un destino y el otro ramal va para otro lugar totalmente distinto. ¿Cuál elegimos? Las consecuencias son diametralmente diferentes.

La mayoría de las personas somos disciplinados, en lo que variamos es en cuál es el código al que adherimos.

Simplificando mucho podría decirse que existen dos conjuntos de normas bien definidos: Uno es el compuesto por los criterios sociales de nuestra cultura y el otro es el compuesto por lo que nos indica nuestro deseo.

La cultura se orienta básicamente por modas mientras que la naturaleza (expresada por nuestro deseo) depende de nuestra respuesta adaptativa a las condiciones del entorno detectadas por sensores desarrollados en nuestra especie a lo largo de millones de años.

El 98% de las personas está condicionado para ser disciplinada con los mandatos de la moda, de los usos y costumbres, del «qué dirán», por los mandatos sociales. Esto está bien porque necesitamos ser aceptados, amados y nos ganamos la aprobación siendo obedientes (disciplinados).

Este artículo pretende dejar la sugerencia de que nuestra jefa principal es la naturaleza. Ella se expresa a través de nuestro instinto de conservación y de nuestro deseo. Por lo tanto, una buena idea sería: No pelearse con quienes nos rodean —para que siempre nos amen— pero ser muy disciplinados con lo que nos indica el instinto de conservación, el deseo, el cuerpo.

Si, le confirmo: es inevitable ser algo hipócrita.

23 - Los Picapiedra - Los AstrolocosTodavía está presente en nuestra cultura el gen que compele a las mujeres a ser administradoras austeras y honestas de los recursos económicos que logre traer su hombre al hogar.

Logrará comprar bienes y servicios a precios increíbles logrando que su familia tenga un maravilloso bienestar con los escasísimos recursos que pueda aportar su hombre.

Mantendrá la higiene en niveles de excelencia, será experta en quitar manchas, en preparar menús exóticos con dos papas y un boniato, la bolsa de los residuos será prácticamente inexistente porque todo desperdicio sabrá ella cómo aprovecharlo.

Su destreza manual se expresará en rutilantes en tejidos, confección de prendas de tela —queda exonerada de la confección de calzado—, la cocina incluirá repostería bellamente decorada, tendrá una habilidad natural para que su casa parezca un palacio de esquisito buen gusto.

Los conocimientos sobre el cuidado infantil serán innatos y muy sabios. Deberá destacarse por su particular carisma a la hora de educar a los hijos hasta que contraigan matrimonio y si la casa es amplia, también sabrá cómo educar a las nueras y a los yernos.

Durante su juventud pudo haberse recibido de ingeniera, abogada, médica o psicóloga, pero luego sabrá abandonar estas destrezas porque tendrán prioridad para ella el éxito laboral de su marido y la crianza de los hijos.

El único dinero que podrán tocar sus manos será el que traiga el esposo porque el que ganara ella empañaría la habilidad del cónyuge además de generar una sórdida sospecha sobre qué tuvo que hacer para ganárselo.

Repito: el gen que trae este conjunto de ideas aún está circulando en nuestros cuerpos ‘del siglo pasado’ e ignorar la tara que conlleva sólo sirve para agravar las consecuencias.

bill gatesImagínense que Bill Gates le entrega a usted una extensión de su tarjeta de crédito ordenándole que debe recorrer toda América Latina en bote. Sólo en bote. Usted deberá evaluar que, por más dinero que usted tenga, nunca podrá acceder a lugares donde sólo se puede llegar caminando o en helicóptero.

 

Algo parecido sucede con la psiquis: Si usted está restringido a entenderla sólo con el razonamiento, habrá cosas que no podrá entender jamás por más voluntad que tenga, así como no podrá llegar a la cima del Aconcagua en bote, por más dinero que gaste.

 

Una de las restricciones más infames es la búsqueda de coherencia. La psiquis NO ES COHERENTE. Es completamente normal que usted ame y odie a la misma persona y que eso no sea patológico. Ni siquiera es preocupante. Hoy se puede ser capitalista rabioso y mañana volverse comunista a ultranza. ¿Por qué no?

 

A partir de que usted admite que no debe esperar coherencia de la psiquis, las cosas empiezan a simplificarse. Es como si Bill Gates le dijera: «Bueno, está bien, puede usar bote y trineo». Ahora la cosa está mejor, se podrán conocer territorios que en bote habrían sido imposibles. De todos modos no se podrán conocer ciudades, ni campos alejados de un curso de agua o nieve.

 

El razonamiento es un vehículo muy limitado para entender la psiquis y además, para peor, es una funcionalidad que tiene un prestigio enorme. Muchas personas están seguras de que todo argumento que no sea razonable carece de credibilidad. Y así estamos: conocemos más del cosmos que de nuestra mente.

gato en canastaEs una política prudente «No poner todos los huevos en la misma canasta».

¿Qué se quiere decir con esto? Que no tengas un sólo proveedor porque algún día, si te falla y no tenés otro, vas a tener problemas.

¿Qué más se quiere decir? También significa que los monopolios no son buenos. Ni públicos ni privados. Cuando en un país hay sólo un proveedor de un bien o servicio, existen riesgos de su actitud exclusiva lo vuelva ineficiente porque no tiene competencia. Puede tener tarifas abusivas y nadie puede abstenerse de pagarlas porque es el único proveedor. Los países tampoco deben «poner todos los huevos en una sola canasta».

Y si hablamos de riesgo con los huevos, yo diría que no estaría de más tener por lo menos dos gallinas. Uno nunca sabe…

Pero estas aseveraciones —seguramente compartidas por todos— encubren algo trágico, insospechadamente maligno y traidor. ¿Qué sucede con la monogamia? ¿Eh?

Ambos cónyuges están jugados a un criterio monopólico absolutamente contraindicado por los criterios más razonables.

Los pensadores que nos aconsejan sabiamente evitar las exclusividades, ¿por qué no dicen nada sobre la monogamia? ¿A qué interés responden para mantener silencio sobre un tema que nos toca a casi todos?

Yo acabo de percatarme de esta sospechosa omisión y los invito a que difundan esta inquietud entre quienes ustedes conozcan porque podemos estar ante una equivocación histórica.