Estaremos casi de acuerdo en que el dinero funciona como una mercadería con la cual se pueden realizar trueques más variados que con cualquier otra.

Si usted está al tanto de los precios, habrá notado cuánto varían algunos de ellos. Por ejemplo, las frutas y verduras son más baratas en el período de su cosecha.

Como en nuestras economías de mercado la mayoría de los precios se rigen por la oferta y la demanda, cuando algo abunda baja el precio y cuando escasea aumenta.

Como el dinero es una mercadería, también cambia su valor.

Los precios del dinero dependen de muchos factores pero es muy difícil darnos cuenta cuándo cambió y casi imposible saber por qué cambió. A veces podemos pensar que si la cotización de una moneda estable (como el dólar o el euro) cambia es porque en realidad fue nuestra moneda la que modificó su valor.

Como es una mercadería y su precio se modifica por la oferta y la demanda, nuestro dinero pierde valor si abunda y se encarece cuando escasea.

El dinero puede abundar porque el gobierno aumenta la emisión (imprime y hace circular más billetes) y puede escasear porque mucha gente deja de comprar por algún motivo (recesión, temor, estímulo del ahorro).

Si usted se preocupa porque no se da cuenta cuál es el verdadero valor del dinero que tanto trabajo le cuesta conseguirlo, no se preocupe, nadie lo conoce realmente porque en definitiva los mercados tienen comportamientos imprevisibles y pueden cambiar su actitud de un minuto para otro.

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