¿Cuándo pecamos por indiferentes y cuándo por demasiado pegajosos?
Las empresas de servicios (gastronomía, turismo, publicidad, motores de búsqueda en Internet, funerarias, medios de comunicación, …) hacen esfuerzos enormes investigando sobre cuál es el punto justo para no caer en un extremo.
Todos queremos ser muy amados.
También es cierto que el sueño de cualquier ser humano es ser querido y que lo mimen sólo cuando está de humor para recibir caricias y que lo dejen tranquilo cuando quiere estar solo.
Esta aspiración universal se presenta con un aire de tanta sencillez, banalidad, y de sentido común, que cuando algo nos sale mal no podemos detectar dónde nos equivocamos.
A partir de leer este artículo usted podrá ser más tolerante con los desencuentros sociales de cualquier tipo.
Se acordará de mí porque le aseguré enfáticamente que acertar en cómo tratar al otro para que nos prefiera y nos ame eternamente es algo casi imposible.
Nos queda el consuelo de saber que haciendo un esfuerzo por ser agradable en algo pueden mejorar nuestros vínculos, pero no olvidemos que siempre será menos de lo que uno esperaría.
●●●